Morenas adecuadas para el acuario de arrecife.

Echidna nebulosa o morena copo de nieve es una de las especies cuyo tamaño relativo la hacen apta para el acuario de arrecife.Basado en el artículo original publicado en ReefKeeping
Traducido y adaptado libremente para Aquanovel.com

Su aspecto, forma de natación y comportamiento hacen de las morenas especies muy atractivas para el acuario marino y el acuario de arrecife. Son muchos los que nos preguntamos si su mantenimiento es seguro en nuestro acuario, si se comerán a los compañeros de tanque y si arremeterán contra los corales y otros invertebrados sésiles.

Todas las morenas son carnívoras y por tanto su fuente de alimentación se basa en atrapar presas ya sean en forma de peces o invertebrados móviles, por ello podemos descartar ya su interés por los corales. A la vista de está afirmación y en un primer momento podemos llegar a pensar que las morenas son totalmente incompatibles con los otros habitantes de nuestro acuario. En este artículo vamos a hablar de aquellas especies de morenas más habituales en los comercios del ramo que pueden llegar a ser compatibles en nuestro acuario siempre que conozcamos sus necesidades de mantenimiento y alimentación. No vamos a tratar especies pequeñas como Gymnothorax melatremus o morena de oro enana que resultan aptas por su reducido tamaño, por lo que no pueden atrapar animales mayores, pero que son raras de encontrar y su precio es muy elevado.

Las morenas pertenecen al orden taxonómico de los Anquilliformes dentro de la familia Muraenidae o Murénidos que contiene 15 géneros y aproximadamente 200 especies. De ellas sólo 12 pueden ser consideradas aptas para el acuario comunitario de arrecife aunque hay autores como Fenner (1995) que reducen esta lista a 5 especies. Estas especies pueden llegar a medir en cautividad desde los 20 cm hasta los 70 cm aproximadamente.

Echidna nebulosa o morena copo de nieve es una de las especies cuyo tamaño relativo la hacen apta para el acuario de arrecife.
Gymnothorax melatremus o morena de oro enana

Las morenas son fácilmente identificables porque carecen de aletas pélvicas y aletas pectorales, sus cuerpos son alargados y presentan cierta similitud en su aspecto con las serpientes terrestres. Sus aletas dorsal y anal son continuas a lo largo de su cuerpo anguiliforme y desprovisto de escamas. Esta morfología peculiar les obliga a moverse con movimientos ondulatorios.

Su cuerpo esta protegido de las abrasiones del sustrato por el que se mueven por un mucus protector muy resistente. A diferencia de otras especies de peces, las morenas sólo tienen línea lateral en la zona de la cabeza. Por ello con tener la cabeza fuera de la cueva que le sirve de refugio le es suficiente para detectar cualquier movimiento en las proximidades.

La mayoría de morenas pueden ser localizadas en los arrecifes coralinos en aguas tropicales. Algunos miembros sin embargo podemos encontrarlos distribuidos en todos los océanos. Como dato apuntaremos que l as morenas es el segundo grupo de peces más común en las islas hawainas después del grupo de los lábridos. Este dato nos sugiere su gran importancia en la cadena trófica. (Gonzales, 1976)

La boca de la morena es sin duda su característica más terrorífica. La necesidad de bombear agua constantemente en su boca la obliga a presentar una boca permanentemente abierta donde podemos observar sus afilados colmillos. Su coloración varía a menudo entre especimenes juveniles y adultos. Normalmente los animales jóvenes presentan un patrón más colorido que irá difuminándose con la edad (Michael, 1998).

Lss morenas poseen un limitado sentido de la vista presentando sin embargo un olfato extremadamente desarrollado. Esta capacidad junto a la gran sensibilidad de su línea lateral les otorga una gran capacidad como depredador al acecho de cualquier presa móvil que se acerque a las proximidades de su refugio. Por ello son grandes especialistas en la detección de cualquier individuo moribundo o enfermo del que darán cuenta rápidamente. Además su capacidad de retorcerse le permite extraer cualquier presa por escondida que este entre las paredes del arrecife.

Dentro de las costumbres alimenticias de las morenas pueden ser divididas en dos grupos (Axelrod, 1990). Morenas de dientes afilados que emplean su dentadura para sujetar y rasgar a sus presas por lo que casi la totalidad de compañeros de acuario puede ser victima de su ataque, incluso animales más grandes. Por ello este tipo de morena ha de ser excluida de los acuarios comunitarios y ser mantenidas en acuarios específicos.

El otro grupo de morenas es la que presenta dientes redondeados o molares en forma de muela. Estas especies se alimentan principalmente de crustáceos y otros invertebrados. Entre estas morenas menos depredadoras de peces se encuentran los géneros Echidna, Gymnomuraena y Siderea cuyos dientes están precisamente diseñados para machacar los exoesqueletos de sus presas. Estas morenas presentan los receptores del gusto y tacto en el morro por lo que realizan en un primer momento un contacto con la presa para determinar si es un alimento válido o no.

Especies de morenas clasificadas como aptas para el acuario de arrecife comunitario

Echidna nebulosa, nombre común morena estrellada o morena copo de nieve. Tamaño: Hasta los 80 cm. Tamaño mínimo del acuario: A partir de los 400 litros.

Capaz incluso de resistir la baja de la marea, esta especie es muy resistente y se puede localizar en lagunas de poca profundidad y en las laderas del arrecife.

Echidna nebulosa, nombre común morena estrellada o morena copo de nieve

Se alimenta principalmente de crustáceos, incluidos cangrejos hermitaños. Otros invertebrados como camarón mantis y pequeños peces así como pequeños pulpos y otros cepalópodos de pequeño tamaño forman parte de su dieta.

Su adaptación al acuario suele ser bastante rápida y aceptan fácilmente el alimento que les ofrezcamos no siendo una amenaza parar otros compañeros como especies del género Gymnothorax. Su crecimiento es bastante lento y pueden tardar hasta dos años en alcanzar su talla adulto. Aunque no son especialmente agresivas su conducta varía cuando detectan el alimento en el agua pudiendo llegar a perseguir a los peces e incluso morderles confundidas por su proximidad y el alimento. Estos riesgos pueden ser moderados ofreciendo el alimento a través de una pinza o alargador. Los animales alimentados de este modo tienden a esperar la comida y no muestran la violencia de congéneres a quien se les ofrece el alimento de forma libre.

Por último comentar que la Echidna nebulosa es una animal bastante tímido que no suele abandonar su refugio cuando es juvenil. Más adelante según va desarrollándose comenzará a explorar el territorio una vez ganada la confianza suficiente.

Gymnomuraena zebra, nombre común morena negra. Tamaño máximo hasta el metro de longitud. Tamaño mínimo del acuario: 400 litros

El mantenimiento de esta especie exige que se fije debidamente la estructura rocosa del tanque. La morena cebra habita en zonas rocosas y de arrecife de la costa este africana hasta el mar rojo. Su coloración base varía entre el negro oscuro y el marrón rojizo, siempre atravesado por rayas verticales de color blanco. Su cabeza y mandíbula están perfectamente diseñadas para machacar esqueletos de crustáceos. Entre sus alimentos preferidos podemos citar a los cangrejos y camarones que serían la base de su dieta. En ocasiones y cuando no encuentran otra cosa también se alimenta de caracoles.

Para determinar si un objeto es comestible las G. zebra utiliza el tacto y el gusto. Los animales de pequeño tamaño son ingeridos enteros mientras que crustáceos de mayor tamaño son sujetados mientras desquebraja el caparazón. En el acuario de arrecife si ofrecemos alimento vivo en forma de cangrejo podremos oír el ruido al partirse la cáscara. Cangrejos violinistas, cangrejos azules o camarones de pequeño tamaño son los adecuados durante el periodo de adaptación de nuestra morena.

Debido a la gran fuerza muscular de esta especie, las estructuras de roca deberán estar sólidamente sujetas ya que su deambular y la contorsión durante la alimentación pudiera derribarlas. Su mantenimiento con corales es prácticamente imposible puesto que serán permanentemente derribados. En cambio si podemos mantener un gran número de especies de peces junto a la morena cebra ya que su lentitud y su aparente torpeza impedirá que sean devorados. Sin embargo cualquier especie de crustáceo que mantengamos de forma ornamental no tendrá la misma suerte.

Gymnomuraena zebra, nombre común morena negra
Echidna catenata, morena cadena o de eslavón

Echidna catenata, morena cadena o de eslavón. Tamaño máximo. Hasta los 80 cm. Tamaño mínimo del acuario desde los 400 litros.

Habitan en arrecifes de coral y paredes rocosas en la costa brasileña (Michael, 1999). Presentan una coloración muy llamativa sobre todo en individuos jóvenes quienes presentan una coloración verde muy atractiva decorada con líneas amarillas en forma de cadena entrelazada. Con la edad estos colores se van difuminando y entremezclándose.

Es una especie extremadamente tímida que se mantiene permanentemente oculta bajo la estructura rocosa. Son mayoritariamente crepusculares, siendo éste junto a la noche su tiempo preferido para alimentarse, sobre todo de cangrejos.

Su adaptación a la cautividad es relativamente fácil siempre que dispongamos en nuestro acuario de la cantidad de refugios y cuevas adecuadas. Sin embargo sus hábitos huidizos se mantendrán incluso cuando se muestre perfectamente adaptada al acuario. El único momento en el que se mostrarán es cuando tengan que alimentarse. Aunque en primer momento se le deben ofrecer alimentos vivos (similares a los de la morena zebra) aceptará con el tiempo alimento fresco ofrecido a través de unas pinzas de seguridad.

El acuario perfecto para el mantenimiento de morenas

Mantener morenas de las especies que hemos citado es perfectamente viable siempre que cumplamos unos requisitos que aseguren su perfecto bienestar. Como norma general se planteará la construcción de una estructura rocosa con el suficiente número de escondrijos donde los animales puedan refugiarse y puedan esperar a sus presas. Una práctica muy beneficiosa es la de instalar un falso fondo donde colocaremos un tubo de PVC de aproximadamente 8 cm de diámetro por 60 cm de largo, del modo representado en el dibujo. De lo contrario nos arriesgamos a que las morenas caben bajo la estructura y acaben por derribarla. También deberemos tener en cuenta como ya se ha comentado que las morenas adultas son extremadamente fuertes y sus movimientos durante su alimentación puede derribar cualquier estructura sino está firmemente sujeta.

La alimentación de las morenas en cautividad debe estar basada en una dieta variada en torno a sus presas habituales. Cangrejos y otros pequeños invertebrados deben ser la base de ésta.

Por ello si no podemos asegurar un abastecimiento regular de estas presas sería mejor no plantearnos mantener morenas. Una alternativa una vez adaptada a la cautividad es la de ofrecer alimentos frescos que podemos adquirir en pescaderías como camarones o calamares que serán aceptados perfectamente.

Sin embargo hasta llegar a este punto deberemos superar un largo periodo de adaptación en el que deberemos lograr que nuestra morena comience a comer estos alimentos alternativos.

Para inducir a la alimentación con pinza de seguridad deberemos frotar levemente la comida contra el morro.

Una práctica muy beneficiosa es la de instalar un falso fondo donde colocaremos un tubo de PVC
La alimentación de las morenas en cautividad debe estar basada en una dieta variada en torno a sus presas habituales

Si la morena no acepta el alimento conviene no insistir porque no lo aceptará por mucho que insistamos. En ocasiones una morena puede llegar a estar sin alimentarse hasta 8 semanas antes de que logremos el éxito con el alimento fresco. La Echidna nebulosa puede ser inducida a alimentarse a través de ofrecer pequeños peces de aguas salobres como Mollys por ejemplo o pequeños invertebrados de agua dulce. El único problema que se puede presentar con está práctica es que en el futuro la morena pueda estar más predispuesta atrapar peces puesto que la hemos entrenado previamente.

Otro factor importante en relación a la alimentación es la periodicidad con la que debemos ofrecerlo. Después de una ingesta la morena se tomará un tiempo para digerirlo. Por ello, no se debe volver a ofrecer alimento, evitando así molestarla, hasta que la veamos otra vez aparecer entre las rocas en la clásica postura de espera de presas. Morenas adaptadas al acuario suelen ser alimentadas como mucho dos o tres veces por semana. La sobre alimentación, además de perjudicar el agua crea problemas de salud muy graves en las morenas, ya que provoca la acumulación de grasas.

Las morenas por norma general no se alimentan cuando se da alguna de estas dos causas: Las condiciones acuáticas están gravemente perjudicadas, lo que podemos corregir con cambios de agua periódicos y por una sobre alimentación que provocará que nuestra morena no necesite volver a por alimento durante algunas semanas. La base para la alimentación adecuada de las morenas es la paciencia.

Manteniendo más de una morena en el acuario

Por lo general es viable mantener más de una morena en el tanque, siempre que éste sea de la suficiente capacidad, disponga de refugios adecuados para todas y preferiblemente sean morenas de las que presentan dentadura molar y no colmillos. Cuando son jóvenes las morenas es corriente verlas todas escondidas en el mismo refugio con lo que logran protegerse unas a otras. Sin embargo, la introducción de una morena nueva en un acuario establecido puede acarrear que la residente persiga a la recién llegada hasta que aclaran la posición jerárquica. Sobre todo con individuos de la misma especie. Normalmente la defensa del territorio se plantea desde la gruta donde guarda a la morena ya establecida no abarcando más espacio que los alrededores de la entrada.

Según Michael (1998) algunas morenas pueden presentar aptitudes caníbales contra congéneres ya que en el estudio de estómagos de Echidna nebulosa se ha encontrado restos de otras morenas menores. Esta práctica sin embargo es difícil que se produzca en el acuario ya que las morenas más pequeñas no se acercarán nunca por las proximidades de la gruta de la morena dominante.

Morenas enfermas

La mayoría de las morenas son peces resistentes, siempre que las condiciones del agua sea óptimas, es decir; a los niveles requeridos para el acuario de arrecife y que la dieta ofrecida sea adecuada, rica y variada. Según Michael (1998) las morenas no suelen presentar problemas de parásitos externos o infecciones. No obstante si un incorrecto mantenimiento llevaría al extremo de tener que medicar a nuestra morena, se debe tener en cuenta que son muy sensibles a los medicamentes que contengan cobre y a la presencia de fosfatos. Por tanto si se presentaran problemas de punto blanco tendremos en cuenta no tratar la dolencia con esos compuestos y emplear mejor baños en agua con unos niveles de sal muy por encima de lo normal. Ante cualquier problema por infecciones bacterianas o hongos se deberá tratar como antibióticos y revisar las condiciones acuáticas. Devolviendo ésta a sus valores óptimos notaremos una sensible mejoría en nuestros animales.

Conclusiones

Las morenas de dientes molares son las morenas más indicadas para el mantenimiento en acuarios no específicos. La Echidna nebulosa sería la mejor opción, ya que su tamaño es relativo, presenta una fácil adaptación y es compatible con el resto peces compañeros de tanque aunque en ocasiones pueda llegar a morderlos si se introducen en medio del rastro del alimento. Sin duda es la especie más pasiva y más sociable. La segunda opción sería la Gymnomuraena zebra que no presenta ningún tipo de interés por los peces pero su gran tamaño y musculatura puede comprometer la seguridad de nuestro arrecife. Por último la Echidna catenata sería la menos recomendable porque además de su efecto buldózer es la más escurridiza y tímida de las tres.